Tema: El futuro de los precios del software empresarial
Tiempo de lectura: 10 minutos
Actualizado: octubre de 2026
El modelo SaaS por usuario fue diseñado para un mundo en el que las personas operaban el software.
Cada empleado necesitaba una cuenta. Cada cuenta representaba acceso a un conjunto de funciones. A medida que una empresa contrataba más personas y adoptaba más aplicaciones, su factura de software crecía con la plantilla.
Era un modelo sencillo de entender, fácil de vender y muy predecible para los proveedores. También ayudó a sustituir los grandes contratos de licencias por adelantado que dominaron el software empresarial durante décadas.
Pero la inteligencia artificial está empezando a romper la relación entre el número de usuarios y el valor creado por el software.
Cuando un agente de IA puede configurar un sistema, preparar informes, crear presupuestos, actualizar oportunidades, conciliar información o automatizar un flujo de trabajo, el usuario humano deja de ser el único actor que realiza el trabajo.
Esto nos lleva a una pregunta sencilla, pero incómoda:
¿Debe una empresa pagar según cuántas personas pueden utilizar su software o según cuánto trabajo útil realiza realmente el sistema?
Odoo es un ejemplo, no el problema
El debate reciente sobre los precios de Odoo Enterprise ha hecho especialmente visible esta tensión dentro del ecosistema Odoo.
Odoo sigue siendo una de las propuestas de valor más sólidas del software empresarial. Reúne una amplia colección de aplicaciones integradas en una sola plataforma y continúa siendo mucho más accesible que muchos sistemas empresariales tradicionales.
Este artículo no pretende cuestionar el derecho de Odoo a fijar sus precios. Toda empresa de software debe financiar el desarrollo, la infraestructura, la seguridad, el soporte y la evolución a largo plazo del producto.
La cuestión interesante es qué unidad se utiliza para calcular ese valor.
El modelo Enterprise de Odoo continúa basándose en gran medida en el número de usuarios, los usuarios ligeros y el plan contratado. Al mismo tiempo, su plan Custom incluye ahora IA agéntica. Esta combinación ilustra una transición mucho más amplia: el software comienza a realizar trabajo, pero muchos modelos comerciales siguen cobrando principalmente por las personas que acceden a él.
No es un problema exclusivo de Odoo. Afecta a prácticamente cualquier empresa SaaS cuya economía se haya construido alrededor de los asientos.
Una perspectiva práctica desde el ecosistema Odoo
José Antonio Ibarra Ossandón publicó recientemente un análisis útil sobre los cambios de precios de Odoo en Norteamérica y tres formas de reducir el coste de las licencias. Su vídeo también explora el papel de las alternativas basadas en Odoo Community y menciona Binhex Cloud como un ejemplo de cómo este ecosistema puede ofrecerse como plataforma gestionada.
El vídeo está en español y aporta un contexto valioso para partners y clientes que estén evaluando el coste a largo plazo de su estrategia con Odoo:
Ver «Odoo aumentó los precios un 30 %: tres formas de reducir los costes de licencia» en YouTube
El asiento era una aproximación al valor
El precio por usuario nunca fue una medida perfecta del valor. Era una aproximación cómoda.
Si cien personas utilizaban un CRM, se asumía que la empresa obtenía más valor que otra con diez usuarios. En muchos casos la relación era razonable: más usuarios solían significar más actividad, más registros, más colaboración y una mayor dependencia de la plataforma.
Sin embargo, el modelo también creó distorsiones:
- Las empresas restringían el acceso para controlar los costes.
- Los usuarios ocasionales quedaban fuera del sistema.
- Los equipos compartían información mediante hojas de cálculo, correo electrónico o herramientas de mensajería en lugar de dar a todos acceso a una única fuente de verdad.
- La adopción se penalizaba económicamente: cuanto mejor integraba una empresa a sus empleados, mayor era su factura recurrente de licencias.
- Una persona que abría el sistema dos veces al mes podía costar lo mismo que otra que trabajaba en él todos los días.
Las licencias de usuario ligero intentan reducir parte de estas distorsiones, pero no cambian la premisa de fondo: que la persona que accede al sistema es la principal unidad de valor.
La IA cuestiona esa premisa.
La IA se convierte en otro operador del negocio
El software tradicional espera a que una persona decida qué hacer, navegue hasta la pantalla correcta, introduzca la información y confirme la operación.
El software agéntico puede funcionar de otra manera.
Una persona puede describir un objetivo en lenguaje natural y el sistema determinar qué aplicaciones, registros y acciones son necesarios. Con los permisos y controles de confirmación adecuados, un agente de IA puede ejecutar varias operaciones dentro de la plataforma empresarial.
El usuario puede preguntar:
- ¿Qué oportunidades necesitan atención esta semana?
- Prepara presupuestos para los clientes de los que hemos hablado.
- Crea actividades de seguimiento para todas las propuestas vencidas.
- Configura el impuesto sobre ventas en los estados donde la empresa tiene nexus.
- Importa este documento y actualiza los registros correspondientes.
- Compara las ventas de este mes con las del trimestre anterior y explica la variación.
El valor ya no se crea únicamente cuando una persona hace clic en una interfaz. También se crea mediante el trabajo que el agente realiza en su nombre.
Un agente puede ejecutar miles de operaciones en ventas, contabilidad, inventario, compras o atención al cliente. Mientras tanto, decenas de empleados pueden necesitar acceso ocasional para revisar información, aprobar decisiones o colaborar en un proceso.
En ese entorno, la plantilla se convierte en una representación cada vez más débil del consumo de software.
La IA debería ser la interfaz, no otra aplicación
Muchos productos tratan actualmente la IA como una función adicional: una ventana de chat situada junto a la interfaz existente.
Puede ser útil, pero no cambia de forma fundamental el modelo operativo.
La oportunidad mayor consiste en convertir la IA en la interfaz principal entre las personas y los sistemas de la empresa.
El empleado expresa una intención. La IA comprende el contexto, selecciona las herramientas apropiadas, propone o ejecuta las acciones necesarias y mantiene a la persona al mando de las decisiones relevantes.
Debajo de esa interfaz, la empresa continúa necesitando una plataforma transaccional seria. La IA no elimina la necesidad de:
- Registros contables estructurados.
- Movimientos y valoración de inventario.
- Flujos de ventas, compras y fabricación.
- Permisos, trazabilidad y reglas empresariales.
- Localizaciones y cumplimiento normativo.
- Integraciones y modelos de datos fiables.
La interfaz puede volverse conversacional y agéntica, pero la base debe seguir siendo robusta.
Por qué el código abierto gana importancia en la era de la IA
Un agente de IA resulta más útil cuanto más acceso tiene a las operaciones de la empresa. Eso también aumenta la importancia del control, la transparencia y la portabilidad.
Las empresas deberían poder entender dónde se almacenan sus datos, qué acciones puede realizar un agente, qué modelos o proveedores utiliza y cómo pueden sustituir esos componentes con el tiempo.
Una base de código abierto ofrece una ventaja importante: la capa operativa de la empresa no tiene que pertenecer por completo a un único proveedor.
El ecosistema Odoo ofrece un ejemplo concreto.
Odoo Community proporciona una plataforma empresarial integrada de código abierto. La Odoo Community Association mantiene un amplio ecosistema colaborativo de repositorios y módulos que extienden áreas como contabilidad, logística, informes, suscripciones, conectores, localizaciones e infraestructura técnica.
Históricamente, la debilidad de esta alternativa no ha sido necesariamente la falta de capacidad, sino su complejidad.
Seleccionar módulos, resolver dependencias, alojar la plataforma, mantener entornos, aplicar actualizaciones y gestionar migraciones exige conocimientos técnicos. Esto hace que Odoo Community y OCA sean potentes, pero menos accesibles para empresas que buscan una experiencia empaquetada.
La IA y la infraestructura gestionada pueden cerrar esa brecha.
La IA puede guiar la configuración, instalar aplicaciones, automatizar flujos y operar el sistema. Una plataforma gestionada puede aportar despliegues, copias de seguridad, monitorización, staging, actualizaciones y seguridad. Odoo Community y OCA permanecen como la base abierta.
El resultado no es simplemente un ERP más barato. Es una arquitectura de software diferente:
Las personas interactúan con la IA. La IA opera una plataforma empresarial completa. La plataforma permanece abierta, extensible y bajo el control de la empresa.
Pagar por el trabajo realizado, no por los asientos ocupados
Si la IA se convierte en operadora, el uso pasa a ser una unidad de valor más relevante que el simple acceso.
Un modelo comercial futuro podría combinar:
- Una suscripción a la plataforma que cubra infraestructura, seguridad y mantenimiento.
- Capacidad de almacenamiento, workers y niveles de servicio.
- Consumo de IA basado en los recursos o las operaciones utilizadas.
- Servicios opcionales de implantación, soporte y especialistas.
- Conectores o servicios regulados adicionales cuando existan costes externos.
En este modelo, incorporar a un empleado no añade automáticamente otra licencia completa recurrente. Más personas pueden participar en los procesos sin que la adopción se convierta en una penalización económica.
La empresa paga más cuando consume más infraestructura, solicita más soporte o pide a la IA que realice más trabajo, no simplemente porque otra persona necesite visibilidad sobre el negocio.
Esto alinea mejor el precio con la actividad y el valor.
| Dimensión | SaaS por usuario | Modelo por capacidad y trabajo |
|---|---|---|
| Unidad principal | Usuarios con licencia | Capacidad de la plataforma y trabajo útil |
| Acceso de empleados | Cada usuario adicional puede incrementar el coste | Acceso amplio sin una licencia completa automática |
| Trabajo de la IA | Encaja con dificultad dentro del asiento | Capacidad incluida con ampliaciones transparentes |
| Incentivo de adopción | La adopción puede aumentar el coste de las licencias | Favorece una adopción más amplia |
| Previsibilidad presupuestaria | Modelo conocido y fácil de presupuestar | Niveles, franquicias y límites predecibles |
| Riesgo principal | Desincentiva el acceso amplio | Un modelo de uso mal diseñado puede ser volátil |
La previsibilidad no exige precios por usuario
El argumento más sólido a favor del precio por usuario no es que mida especialmente bien el valor, sino que facilita la previsión del gasto.
Cobrar por trabajo parece justo hasta que Finanzas debe presupuestarlo. Un modelo que facture cada acción por separado puede crear incertidumbre, desincentivar la adopción y sustituir una factura de licencias conocida por un contador igualmente problemático.
Pero un precio predecible no tiene por qué estar ligado a la plantilla.
El mercado puede seguir una evolución parecida a la de las telecomunicaciones. Antes se pagaba por cada llamada o mensaje. Con el tiempo, los proveedores evolucionaron hacia tarifas planas construidas sobre un uso esperado y una capacidad de red. La acción individual dejó de ser el principal evento de facturación, aunque la infraestructura siguiera teniendo un coste.
Los precios de la IA podrían evolucionar de forma similar: una tarifa predecible de plataforma, una capacidad de IA incluida, niveles transparentes, límites de gasto y ampliaciones planificadas cuando se necesiten más recursos.
A medida que los modelos sean más eficientes y el código abierto permita a las organizaciones operar infraestructura de LLM privada o dedicada, la economía subyacente puede parecerse cada vez más a capacidad de cómputo reservada y menos a un cargo por interacción. El hardware, la energía, las operaciones y los picos de demanda siguen importando, pero esos costes pueden empaquetarse en tramos de capacidad comprensibles.
Por tanto, la alternativa no es precio por usuario frente a uso impredecible. Es precio basado en la plantilla frente a precio predecible basado en capacidad.
El precio por uso no es automáticamente mejor
Cambiar la unidad de valor no resuelve todos los problemas.
Un modelo por uso mal diseñado puede resultar impredecible. Los clientes pueden evitar utilizar el producto por miedo a una factura inesperada. Los proveedores pueden ocultar cálculos complejos detrás de créditos difíciles de entender. Además, no todas las operaciones de IA crean el mismo valor.
Por tanto, un modelo responsable necesita:
- Definiciones claras de qué se consume.
- Visibilidad del uso en tiempo real.
- Franquicias y límites de gasto predecibles.
- Controles que eviten consumos accidentales o abusivos.
- Precios ligados a trabajo significativo y no a eventos técnicos arbitrarios.
- Capacidad para reducir el consumo además de aumentarlo.
El objetivo no debe ser sustituir un modelo opaco por otro.
Debe ser alinear la economía de la plataforma con el valor que produce.
El software no se está volviendo gratuito
El código abierto no significa coste cero y la IA no elimina la necesidad de especialistas.
El software empresarial sigue necesitando infraestructura, implantación, migración, formación, soporte, mantenimiento, seguridad y mejora continua. Las organizaciones complejas seguirán necesitando consultores que comprendan sus procesos y asuman responsabilidad sobre decisiones importantes.
Lo que cambia es dónde se invierten esos recursos.
En lugar de pagar principalmente por el permiso de acceso, las empresas pueden invertir en resultados: una mejor implantación, soporte más sólido, mayor automatización, infraestructura más segura y más trabajo realizado por la IA.
Es una conversación más saludable que limitarse a preguntar cuántas licencias necesita la empresa.
Del SaaS al Agentic Enterprise Cloud
El SaaS trasladó el software empresarial desde servidores propiedad de cada cliente hacia aplicaciones ofrecidas desde la nube.
La siguiente transición puede llevarnos de aplicaciones operadas completamente por personas a plataformas operadas conjuntamente por personas y agentes de IA.
Esa es la idea de un Agentic Enterprise Cloud:
- La IA se convierte en la interfaz principal.
- Un sistema empresarial completo proporciona la base operativa.
- Las personas conservan permisos, supervisión y responsabilidad.
- Los estándares abiertos preservan la flexibilidad y la portabilidad.
- El precio sigue la capacidad y el trabajo realizado, no únicamente la plantilla.
Esto no implica necesariamente el fin del SaaS.
Las suscripciones seguirán siendo útiles. La infraestructura cloud continuará siendo esencial. Los proveedores seguirán necesitando ingresos recurrentes para construir productos fiables.
Pero la licencia por usuario puede dejar de ser la mejor unidad principal de valor.
Las empresas que reconozcan pronto este cambio no se limitarán a añadir IA a sus aplicaciones. Rediseñarán cómo interactúan las personas con el software, cómo realiza el software el trabajo y cómo pagan los clientes por el valor creado.
El futuro del software empresarial puede ser más sencillo de lo que espera el sector:
Pagar por el trabajo realizado, no por los asientos ocupados.
La IA está cambiando el modelo SaaS: pagar por el trabajo realizado, no por los asientos ocupados